EL BUS DE INFANTIL
El patito feo

   Una mañana, en la granja, todos los animales hablaban de lo mismo:
   -¿Se ha enterado usted? ¡La señora pata va a tener patitos! decía la vaca.
   -¡Qué bien! ¡Cuánto me alegro! contestaba la gallina.
   Transcurridos algunos días, los huevos comenzaron a romperse; se oía en su interior un ruidito como ¡chip! ¡chip! Eran los patitos que estiraban el pescuezo por fuera del cascarón. ¡Qué orgullosa estaba la señora pata!
   - Bueno, ¿estáis todos aquí? ¡Ay, no! Veo que el huevo más grande no se abrió. De repente, el último huevo se abrió y salió un patito que era distinto a los demás. ¡Qué grande y despeluchado les pareció a todos!
   -¿Será realmente un pato? - pensaban. Al día siguiente, después de un baño, volvieron al corral. Mamá pata iba delante muy satisfecha, presumiendo de lo preciosos que eran sus hijitos. Pero entonces, algunos animales de la granja empezaron a decirse unos a otros:
   -¿Os habéis fijado en el último polluelo? ¡Es distinto! ¡Pobre señora pata, qué desgracia tener un hijo así!
 Desde entonces, todos los animales de la granja no hacían más que dar picotazos y meterse con el patito.
   -¡Me voy de aquí para siempre! dijo llorando.
 Y tras mucho caminar, llegó a un pantano donde conoció a unos patos silvestres.
   -¿Puedo quedarme con vosotros? - les preguntó.
   - Haz lo que quieras dijeron los patos.
 Pero de repente desaparecieron por la presencia de un perro.
   -¡No me comas! ¡No me comas! - lloró el patito creyendo que era su fin. El perro lo miró con desprecio y, dando media vuelta, se marchó.
   -¡Gracias a Dios - murmuró el pato. Soy tan feo que ni siquiera el perro quiere morderme. Y así, el patito, caminando, llegó a una cabaña.
   -¿De dónde habrá salido este pato? decían a todas horas un gato y una gallina.
   - Patito - le preguntaban -, ¿puedes poner huevos?, ¿puedes ronronear?
   - No - contestó el pato, pero no podéis imaginar lo delicioso que es flotar en el agua y su-mergirse hasta llegar al fondo de un lago y mojarse la cabeza.
   -¡Pues sí que debe de ser divertido! dijo la gallina con voz burlona.
   -¡No me entiendes! - se quejó el patito. Creo que me iré.
 Y el pato se fue hasta un lugar donde encontró un lago donde podía flotar en el agua y sumergirse hasta el fondo.
Llegó el invierno y después la primavera. Un día salió a nadar al lago y..., ¡menuda sorpresa!..., se había convertido en un cisne bonito y elegante.
   -¡Mirad, hay un nuevo cisne! gritaba un niño por allí.
   -¡Éste es distinto! ¡Y qué bonito es! - replicaba otro.
   El patito, que era muy tímido, enrojeció y vio cómo se acercaban otros cisnes que querían ser sus amigos. En-tonces comprendió que las diferencias no importan para encontrar buenos amigos.
          Adaptación del cuento de ANDERSEN

 

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