EL BUS DE INFANTIL
Blancanieves y los siete enanitos
   Hace muchos años, la reina de un lejano país tuvo una niña preciosa a la que llamaron Blancanieves, pues tenía la piel tan blanca como la nieve. A los pocos años la reina murió y el rey se casó con otra mujer, muy hermosa pero muy orgullosa, que presumía de ser la más bella.
   Tenía un espejo mágico al que todos los días preguntaba:
   - Espejito, espejito, espejito de pared, la más hermosa del mundo, ¿puedes decirme quién es?
   Y el espejo le contestaba:
   - Eres tú mi reina y señora, la más hermosa de todas.
   Así pasaron los años hasta que Blancanieves se hizo mayor. Un día la reina preguntó a su espejo:
   - Espejito, espejito, espejito de pared, la más hermosa del mundo, ¿puedes decirme quién es?
   Y el espejo le contestó:
   - Tú, reina, en mi cristal lo eres, pero te gana Blancanieves.
   - La reina, muy enfadada, le dijo a uno de sus soldados:
   - ¡Llévate a Blancanieves al bosque y mátala sin piedad, y para que compruebe que la has matado tráeme su corazón!
   Un día de otoño, el soldado la llevó al bosque, pero al llegar allí no fue capaz de matarla. En cambio cazó un ciervo para llevar a la reina su corazón y dejó escapar a la hermosa joven.
   Blancanieves, después de andar mucho tiempo, encontró una casita.
   - ¡Qué cosa más curiosa! - exclamó -. ¡Todo es pequeño! ¡Qué raro, hay siete platos, siete cucharas, siete cuchillos, siete panecillos y siete vasos!
   Blancanieves tenía tanta hambre que comió un poco de cada panecillo y bebió de cada vaso. También se acostó en una de las siete camas que había en la casa.
   Por la noche, cuando regresaron los dueños, se les escuchó exclamar:
   - ¿Quién se ha sentado en mi silla?
   - ¿Quién ha tocado mi cuchara?
   - ¿Quién ha comido en mi plato?
   - ¿Quién ha cortado con mi cuchillo?
   - ¿Quién ha mordido un trozo de mi pan?
   - ¿Quién ha pinchado con mi tenedor?
   - ¿Quién ha bebido de mi vino?
   - ¡Oh, mirad qué joven tan preciosa! - gritaron.
   - ¿Cómo te llamas y cómo has llegado a nuestra casa?
   - Soy Blancanieves y necesito quedarme aquí porque mi madrastra me quiere matar.
   - Si quieres puedes quedarte con nosotros y cuidar de nuestra casa - le dijeron.
   A Blancanieves le pareció una idea estupenda y aceptó. Y así fue como se quedó a vivir con los enanitos.
   - Mientras, la reina, creyendo que Blancanieves estaba muerta preguntó a su espejo. Y él le respondió:
   - Aunque sigues siendo hermosa, como la mayor estrella, Blancanieves, que vive en el bosque, es todavía más bella.
   Se puso muy furiosa porque se dio cuenta de que el soldado la había engañado.
   - Tendré que matarla yo misma - pensó.
   Y así, con una pócima mágica envenenó una manzana y se disfrazó de vendedora.
   - ¡Toc, toc! - Llamó a la puerta de la casita -. ¡Señorita, traigo cintas, peines y diademas!
   - Lo siento, buena mujer - dijo Blancanieves -. Tus artículos son muy bonitos, pero, por ahora, no los necesito.
   -¡Oh, no importa! Acepta, al menos, este humilde regalo - y sacó una manzana.
   Blancanieves la mordió y cayó al suelo.
   - ¡Ja, ja, ja! - se rió la bruja - se acabó Blancanieves para siempre.
   Y se fue al palacio a preguntar al espejo. Éste respondió:
   - Eres mi reina y señora, la más hermosa de todas.
   Cuando los enanitos volvieron de trabajar se encontraron a Blancanieves muerta. Lloraron mucho y permanecieron alrededor de ella varios días. Pasaba por allí un príncipe y se quedó asombrado de la belleza de Blancanieves.
   - ¡Es la mujer más hermosa que he visto nunca! - Exclamó. Le dio un beso muy suave y el hechizo se rompió.
   - ¿Donde estoy? - Preguntó Blancanieves.
   - Estás conmigo y nunca nos separaremos.
   Los enanitos, felices y contentos, cantaban y bailaban por ver la recuperación de su amiga y pronto se celebró la boda. La bruja, mientras, preguntaba al espejo:
   - Contémplame, fiel espejo, y dime sin dudar si hay una mujer más bella en algún otro lugar.
   Y el espejo respondió:
   - Aunque sigues siendo hermosa, como la mayor estrella, la joven que hoy se casa es diez mil veces más bella.
   Y tanta fue su furia que cayó al suelo fulminada junto a su espejo. Blancanieves, el príncipe y los enanitos vivieron muy, muy felices.
                        Hermanos Grimm (Adaptación).
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